martes, septiembre 29, 2009

La Vida y la Muerte

Han pasado varios meses desde mi último escrito. He estado terminando mi proyecto de grado y esto me ha tenido alejado de la escritura, aunque no de mi constante filosofar.

Igualmente han pasado varios sucesos de aquellos que marcan la existencia y que seguramente ocuparan varios escritos más. En el orden que entendemos, primero ocurrió el nacimiento de mi primera hija, creo que sólo en ese momento puede uno entender lo que significa tener un hijo. Muchas cosas pueden decirnos acerca de esto, pero lo cierto es que sólo cuando lo vivimos podemos tener acceso a este pedazo de sabiduría. La oportunidad de ver crecer y desarrollar a un ser humano y además poder de alguna manera influir en esto es uno de los privilegios de la existencia.

El otro suceso ocurrido a principios de este mes, fue la muerte de mi abuelita materna. Tuve la oportunidad de compartir 36 años con ella. Era la más alcahueta y consentidora, recuerdo esos días de universidad en que nos acostábamos a su lado en un momento de la tarde y luego teníamos que ir a clase y ella nos decía, para que se levanta, quédese ahí, eso un día que no vaya, además está haciendo mucho frío. Realmente puso a prueba nuestra voluntad.

Murió a sus 89 años de existencia, en un mes se extinguió su vida, desde una fractura de cadera, una neumonía, un paro respiratorio y 20 días de cuidados intensivos.

Mi hija pudo estar en los brazos de su bisabuela varias veces, desde que nació en abril, las venidas de mi abuelita al apartamento se incrementaron, a pesar de tener que subir 6 pisos por escalera para verla. Pacientemente subía con tal de ver a su bisnieta. La últimas vez que se vieron fue la noche que la llevaron de la casa a la clínica antes de ingresar a la UCI.

El comienzo y el fin de la vida, en estos meses, sin duda muchos temas de reflexión que espero abordar proximamente.

domingo, marzo 08, 2009

La Hermana María

Hace unos días, para ser más precisos el 18 de enero, día de mi cumpleaños, fue la última vez que vi a la Hermana María. Por casualidad estaba por Bogotá ese día y llamó a mis papás que me habían invitado a almorzar y les dijo que ella también iba, que la recogieran. Así fue como nos encontramos en el restaurante y tuve la oportunidad de hablar un rato con ella mientras esperábamos que nos asignaran mesa. Me preguntó que estaba haciendo, le conté con la mayor cantidad de detalles que pude, por lo general no doy muchos detalles, y luego hablamos de cuando estuvo en República Dominicana, de lo contenta que estaba y que incluso llegó a ocultar o enferma que se encontraba con tal de que no la devolvieran.

Estuvo varios días enferma, con fiebre y aún así trabajando con la comunidad en donde estaba, donde por cierto no había agua potable, ni ningún servicio. y escasez de alimentos. Una comunidad realmente pobre, como tantas que podemos encontrar en estos países. Aún bajo estas malas condiciones ella estaba feliz, tan feliz que hizo todo lo posible porque no la devolvieran, este es un tipo de felicidad que a la mayoría nos cuesta mucho trabajo entender, porque no tiene nada que ver con dinero o comodidad.

Finalmente las otras hermanas se dan cuenta de lo mal que estaba y la envían de regreso a Bogotá donde debe ser atendida en hospital y le encuentran una infección y anemia. Se recupera de esto y la envían a una comunidad en Fusa.

Mientras me contaba lo feliz que estaba allá se notaba su tono nostálgico de no poder estar allá de nuevo, donde se confirma que la comodidad de la casa donde vive hoy, con todos los servicios, buena alimentación, salud, etc., no tiene nada que ver con lo que a ella le hace plenamente feliz.

Sin embargo esto no quiere decir que estuviera triste, la Hermana María siempre estaba tal vez más que feliz, en armonía. Siempre transmitía felicidad, paz y juventud a su alrededor. Fue reconocida por cosas como que era la monja que se la pasaba en moto en Agua de Dios, un pueblo donde trataban personas con lepra hace muchos años, o la monja que se subía en una bicicleta estática a hacer su rutina de ejercicios, vale la pena decir que de esto no hace mucho.

Ese día del almuerzo también hablamos de política, me dijo que Obama le simpatizaba, pero que la había embarrado estando de acuerdo con el aborto. Apenas dejamos unos interrogantes abiertos respecto al tema, si se prohibe la gente lo sigue haciendo, pero en condiciones de baja salubridad lo que aumenta la mortalidad de las mujeres, ¿entonces qué hacer?

También estuvimos hablando un poco del país, apenas se pudo percibir su simpatía con el gobierno actual, pero también su poca información respecto a la cantidad de violencia que ha generado el mismo.

Hablamos también de religión, le pregunté qué pensaba sobre el Papa actual. Me dijo que no habían sentido la diferencia, que no había hecho muchos cambios, a lo cual le respondí que había hecho uno muy importante, había vuelto a aceptar la existencia del infierno, lo cual había sido desmontado con Juan Pablo II, entonces muy sorprendida me dijo, ¡¿Juan Pablo II dijo que el infierno no existía??!

Finalmente nos dieron la mesa y pedimos, ella no estaba muy segura sobre lo que quería y entonces le sugerimos que pidiera salmón, ella nunca lo había probado y aceptó nuestra recomendación, de nuevo demostrando sus ganas de aprender y probar nuevas cosas. Nos trajeron la comida y le encantó el salmón, nos compartió bocado a mis hermanos y a mi y tomo sangría para pasar el salmón.

Terminamos ese marivolloso almuerzo de mi cumpleaños con una sesión de fotos, luego nosotros fuimos a casa de mis padres y mis hermanos la llevaron a ella hasta Soacha donde tomaría su transporte a Fusa.

Esta fue la última vez que vi a la Hermana María.

Días después le tuvieron que hacer una operación porque según dijeron tenía una deficiencia cardiaca y ya estaba usando oxígeno de vez en cuando. Ella accedió a la operación y en medio de la operación le dió un infarto, sin embargo salió de la cirugía y estuvo en cuidados intensivos unos días. Consciente, pero muy débil. Sólo hasta que nos dijeron que la operación no había salido del todo bien, y que mi Papá fue a visitarla al hospital, vió en su historia médica que la Hermana María tenía 80 años. No lo podíamos creer, para nosotros ella no podía tener más de 70, por su nivel de actividad, juventud, carisma, todo, su actitud era de una persona muy joven, que asume riesgos, aprende, disfruta cada momento, desafortunadamente al organismo si le pasa el tiempo.

Resistió lo que más pudo, pero su corazón ya no dió más y hace dos días la Hermana María paso al siguiente plano.

Hoy escribo esta historia porque fue para mi una persona ejemplar, sus acciones correspondían completamente a lo que pensaba. Tenía una mente libre, pero sobre todo supo su vocación desde muy joven y todo lo que hizo lo hizo en función de esta vocación, una vocación de servicio a la comunidad como enfermera que fue.

Gracias Hermana María por habernos mostrado la alegría de seguir la vocación y haber compartido con nosotros estos momentos y charlas. Le mando un fuerte abrazo desde mi corazón. ¡Dígame!

jueves, febrero 12, 2009

¿Violencia como solución al conflicto?

Esta semana en una reunión de academia una de las participantes pregunto al conferencista si era posible lograr desarrollo en una sociedad en conflicto donde la violencia es la principal mecanismo de solución.

Al escuchar la pregunta mi primera reacción fue pensar que era una atrocidad decir que la violencia es una forma de solución de conflicto. Luego de pensarlo lo dije tal cual y por supuesto mi comentario generó una reacción enérgica por parte de quien había hecho la pregunta, argumentando que no solo ella hacía tal afirmación sino que varios autores decían los mismo.

Ya en este punto muchas reflexiones surgen: ¿será la violencia una solución al conflicto?¿El conflicto es algo negativo per sé?¿Qué consecuencias trae ver el conflicto como sinónimo de violencia?¿Será suficiente argumento que un autor haya escrito eso?

Primero valdría la pena aclarar la definición aceptada de conflicto y violento:

conflicto.

(Del lat. conflictus).

1. m. Combate, lucha, pelea. U. t. en sent. fig.

2. m. Enfrentamiento armado.

3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.

4. m. Problema, cuestión, materia de discusión.

5. m. Psicol. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.

6. m. desus. Momento en que la batalla es más dura y violenta.


violento, ta.

(Del lat. violentus).

1. adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.

2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza.

3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias.

4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.

5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.

6. adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.

7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.

8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.

Viendo estas definiciones del DRAE, queda claro que en nuestra lengua algunas de las definiciones de conflicto incluyen violencia, lo cual explica la confusión. ¿Habrá diferencia entre conflicto y violencia?¿Cómo podemos hacerla evidente?

Tal vez si hablamos de personas nos quede más fácil entender la diferencia. ¿Será lo mismo una persona conflictiva que una persona violenta? Creo que no. Creo que podríamos decir que todas las personas violentas son conflictivas, pero no que todas las personas conflictivas son violentas. Si esto es válido entonces también podemos decir que todo acto de violencia tiene implícito un conflicto, pero no todo conflicto implica violencia.

En este punto voy a recurrir a una definición más simple de conflicto, conflicto es un choque entre dos quieros, bien sea entre dos partes o con uno mismo. El choque entre quieros se presenta porque son excluyentes entre sí, es decir no se pueden realizar de manera simultánea.

Igual podemos utilizar una definición de violencia más simple, para mi violencia sería utilizar la fuerza o poder para diezmar la voluntad de otros e imponer la mía.

Podríamos remitirnos al ejemplo del caso colombiano de la eterna "pelea" guerrilla-estado, pero no alcanzaría el blog para desenredarlo, así que utilizaré un ejemplo cercano que justamente sucedió mientras pensaba en este tema.

Estaba en casa de mis padres cuando de repente empiezo a escuchar a mi papá discutiendo con otras personas todos en tono airado. En principio no quise involucrarme, pero cuando empecé a escuchar que aquellas personas empezaban a hacer amenazas, diciendo cosas como "solo venimos a decirle que no lo vuelva a hacer, porque ud. no sabe con quien se está metiendo".

Como están las cosas hoy en día en nuestro país, donde la vida no se considera sagrada, una frase de estas fácilmente puede entenderse como una amenaza de muerte. Entonces decido ver que es lo que pasa e intervenir. Lo primero que hago es ponerme entre ambas partes y tratar de hablar con las señoras que fueron a reclamar, lo cual me cuesta un poco de trabajo porque mi papá mientras tanto está detrás reclamándoles en tono muy alto, así que me toca tratar de que baje la voz y escuchar a las señoras al tiempo, específicamente a la mamá, porque en ese momento me dí cuenta que eran mamá e hija.

Luego de entender más o menos su reclamo lo único que puedo decirles es que dado que no quieren hablar, cada uno debe acudir a la administración y poner allí su queja, finalmente la señora se da cuenta que de esa situación no va a sacar nada y ya puso la queja en la administración.

Sin duda esta fue una situación de conflicto, donde ambas partes estaban acudiendo a la violencia, unos con amenazas y el otro hablando duro. En ningún momento se detuvieron a entender cuál era el conflicto y mucho menos a encontrar un ganar-ganar. Si lo hubiesen hecho estoy seguro que en lugar de ser dos vecinos que no se quieren hoy, habrían abierto la puerta para ser dos vecinos amigos.

¿Cuál fue la situación que generó esta pelea?

Algunos hechos: En el conjunto de mis padres está permitido tener mascotas, pero está prohibido que las suban en el ascensor. Mi Papá es miembro del consejo de administración. Las señoras tienen un par de perros y viven en el secto piso.

Un día la empleada de las señoras entraba con los perros y mi Papá se fue detrás para verificar que respetara la prohibición. Como era de esperarse la señora se subió al ascensor con los perros, y la reacción de mi Papá fue sujetar la puerta y decirle que se bajar porque eso estaba prohibido. La señora, seguramente un poco intimidada, se bajó y subió por las escaleras, pero al llegar al apartamento rompió en llanto y les contó a su empleadora lo sucedido.

La reacción de las señoras, fue ofuscarse profundamente, calificar el asunto de atropello y acto seguido luego de ir a la administración fueron al apartamento de mis padres a amenazar a mi Papá.

Como podemos ver niguna de las partes involucradas, trató de entender el conflicto y lograr una solución ganar-ganar. Las necesidades de comodidad y cumplimiento del reglamento seguirán sin satisfacerse, y todas las partes estarán incómodas, porque quieran o no seguirán viviendo por un buen tiempo en el mismo conjunto.

Una situación simple que deriva en una cadena de efectos indeseables cada uno más indeseable que el anterior y todo porque en ningún momento la intención de las partes es llegar a un ganar-ganar.

Seguramente a diario podremos encontrar este tipo de problemas y eso nos ha llevado a pensar que conflicto es sinónimo de violencia, y entonces en vez de tratar de resolverlos, reaccionamos de manera violenta. Esto tiene un impacto grave en la sociedad, porque además de la violencia, resulta que resolver lso conflictos es lo que nos permite ser mejores día a día, por lo tanto una sociedad/individuo que no trata de resolver sus conflictos de manera ganar-ganar, es una sociedad/individuo condenada(o) al atraso.

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