domingo, marzo 02, 2008

De nuevo por la gran manzana - Día 3

Hoy nuestro día comienza con una misa en una iglesia bautista, de donde salió la música Gospel. La iglesia quedaba en Harlem y nuestra idea era escuchar uno de estos espectaculares coros y efectivamente es espectacular, grandes voces, ritmo y pasión al cantar. En la iglesia había un nominado a un premio oscar y el famoso Will Smith. Estuvimos ahí durante dos horas escuchando el coro y viendo como pasaban los platos para la limosna más de una vez en el mismo servicio.

Viendo toda la parafernalia del ritual, pensaba que harían estas personas si en algún momento se dieran cuenta que lo que creen no es más que una invención de otros que querían mantener una dominación sobre su actuar. Será que es posible un mundo sin religiones? o será más fácil crear una nueva que permita a todos estar mejor?

De ahí salimos a almorzar en un restaurante cercano, típico, de larga tradición, mesas clásicas y atendido por afroamericanos en su totalidad.

Hoy el día termina luego de visitar el museo de historia natural, toda la evolución en un sólo lugar hasta la "conquista del espacio". Ya cansados del inmenso recorrido del día, decidimos ir a casa, compramos queso y carnes frías para preparar un Raclette en el calor del hogar.

De nuevo por la gran manzana - Día 2

Un delicioso pan relleno de chocolate con un café preparado en la máquina Nespresso que trabaja con unos curiosos cartuchos de colores representando cada uno un sabor distinto de esta grata bebida; por supuesto no puede faltar el orange juice de caja, para completar los ingredientes de un desayuno franco-americano para comenzar el día.
Luego nos dirigimos a una tienda de muebles que se hizo famosa en el mundo por crear los muebles modulares, aquellos muebles que nos hacen trabajar y a la fuerza tener que mirar los planos, si es que algún día queremos terminar de armarlos. Proveniente de Suecia, en las afueras de NY, más exactamente en Long Island, se encuentra IKEA. La distribución de su almacén hace que se siga una sola dirección en su interior y de esta manera estar casi obligado a recorrer todo el almacén, aunque siempre existen atajos para pasar de un lado a otro. Es casi imposible pasar invicto por esta cantidad de cosas.
Y al final luego de unas cuantas compras, almorzamos en el restaurante del almacén, donde los platos principales son platos típicos su país de origen, ocupando las albóndigas el puesto principal.
Luego dejamos las compras en casa y nos vamos a Manhattan a la famosa librería Barnnes and Nobbles, donde no consigo los libros que busco pero aprovechamos y nos tomamos un café.
Rematamos el día con una rumba latina en un sitio escondido en Brooklyn (Rose), y nos encontramos con personas que no veíamos desde hace mucho, un encuentro casual en medio de la pequeña NY.

sábado, marzo 01, 2008

De nuevo por la gran manzana - Día 1

Ayer comencé un nuevo viaje a la gran manzana, la excusa para venir en una época donde no hay vacaciones ni el clima es el mejor, fue el cumpleaños de mi cuñada que cumple el 29 de febrero, es decir cada 4 años, según nuestro calendario actual.
En realidad la idea era tener un momento de "aire"un cambio en la rutina y conocer otros lugares en la capital del mundo.
Como siempre todo comienza desde que nos bajamos del avión y pisamos tierra americana. Lo primero que sucede es que debemos pasar por inmigración donde hay 3 tipos de ventanillas, la de los ciudadanos estadounidenses, la de los diplomáticos y la de los visitantes, puestas de derecha a izquierda en el orden escrito.
Cuando llegamos hay una gran fila y se mueve muy lento, luego nos damos cuenta de que no es normal y la razón por la cual está tan lento el proceso es que se ha caído el sistema y sin sistema no se puede hacer nada, todo se detiene, los proceso manuales no son ya más una opción, esto muestra el gran caos que podría resultar de una caída del sistema por más tiempo, esta, como cualquier dependencia es muy peligrosa.
En la fila había una gran cantidad de gente de la India, de distintas castas y seguramente todos con distintos objetivos de visita, igual se ven japoneses, europeos y por supuesto colombianos. A medida que pasa el tiempo empezamos a ver como a los europeos los pasan de primeros y a algunos los atienden por la ventanilla de diplomáticos, algo curioso, será por lo fuerte que anda el euro en estos días?
Dentro de la gente que coordina la fila igualmente se encuentran, un indio, un afroamericano y una mujer asiática, una muestra más de la diversidad de NY.
Finalmente pasamos el puesto de inmigración, recogemos nuestras maletas y salimos a encontrarnos con un familiar que nos fue a recoger, un gran detalles sobre todo teniendo en cuenta que llegábamos a las 5 am.
Vale la pena resaltar que otra cosa que me sorprendió en este viaje fue que no nos requisaron nuestro equipaje en ningún punto, sólo el de mano con la máquina de rayos X al momento de salir de Colombia, ojalá siempre fuera así.
Finalmente salimos al frío de invierno, según nos dice quien nos recogió es uno de los días más fríos del invierno, pero no fue tan grave, claro estábamos bien equipados, chaqueta, gorro, guantes, así que estuvo bien, aunque en la piernas alcanza a sentirse el impacto.
Llegamos a la casa de mi cuñada, luego de entrar a una tienda de la esquina a comprar una vela de cumpleaños con el número 7, esto aunque no parezca también es sorprendente encontrar una vela de cumpleaños en un superete corriente, en Bogotá escasamente se consiguen en los sitios donde venden ponqués. La cantidad de inventario y referencias que puede manejar una tienda acá es increíble.
Finalmente dormimos un rato y luego ne la noche nos vamos a un sitio en el bajo Manhattan llamado Rayuela, a celebrar el cumpleaños de mi cuñada. Es un sitio español de estilo libre, muy bien decorado, una comida deliciosa y buena sangría. Empiezan a llegar sus amigos, franceses, norte americanos, colombianos, venezolanos, y comienza la charla entre todos en todos los idiomas y el inglés como común.
Vale la pena decir que al sitio llegamos en un "taxi" informal, que no son el típico amarillo sino un auto normal y que cobra al tanteo, por supuesto conducido por un indio que se perdió un poco para llevarnos, al final nos cobró U$25 y de regreso a casa tomamos un clásico amarillo con su letrero arriba y televisión donde pasan miles de propagandas a los pasajeros, este cobró U$21, así que el indio no nos había tumbado del todo :) Por supuesto este tenía el aparato para pagar con tarjeta de crédito o débito.
Supongo que este fue un día normal en NY, con cosas del día a día llenas de historias.
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